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Hermenéutica: paralelos LXX y NT

Un análisis profundo de cómo los autores del Nuevo Testamento interpretaron y citaron la traducción griega del Antiguo Testamento.

Introducción al diálogo intertextual

El estudio del Nuevo Testamento (NT) es inseparable de sus raíces en las Escrituras hebreas, lo que hoy conocemos como el Antiguo Testamento (AT). Sin embargo, un análisis riguroso revela un hecho fascinante: cuando los apóstoles y evangelistas citaban el AT, a menudo no lo hacían desde el texto hebreo, sino desde su traducción al griego koiné, conocida como la Septuaginta o LXX. Este fenómeno no es una mera curiosidad académica; es una ventana a la mente de los primeros cristianos y a la hermenéutica que dio forma a la teología cristiana. Comprender la relación entre la Septuaginta y NT es crucial para interpretar correctamente vastas porciones del Nuevo Testamento.

Este estudio se sumerge en la hermenéutica de los paralelos entre la LXX y el NT, explorando por qué se prefirió esta versión, cómo se utilizó y qué implicaciones teológicas se derivan de ello. Analizaremos cómo las citas del AT en el NT no son simples recortes y pegas, sino interpretaciones deliberadas que, a menudo, dependen de matices presentes únicamente en la traducción griega. Este enfoque nos permitirá apreciar con mayor profundidad la sofisticación teológica de los autores inspirados y la continuidad divinamente orquestada entre ambos testamentos.

Contexto Histórico y Literario de la Septuaginta (LXX)

La Septuaginta, cuyo nombre deriva del latín "setenta" (representado por las siglas LXX), debe su origen a la comunidad judía de Alejandría, Egipto, alrededor del siglo III a.C. La leyenda, narrada en la Carta de Aristeas, cuenta que setenta y dos ancianos judíos tradujeron la Torá (los primeros cinco libros de la Biblia, el Pentateuco) del hebreo al griego por encargo del rey Ptolomeo II Filadelfo. Aunque la historicidad de este relato es debatida, sí refleja la necesidad de una versión de las Escrituras en el idioma predominante del mundo mediterráneo tras las conquistas de Alejandro Magno.

Con el tiempo, el resto de los libros del canon hebreo también fueron traducidos, junto con otros textos que hoy se conocen como deuterocanónicos o apócrifos. Para el siglo I d.C., la Septuaginta se había convertido en la "Biblia" estándar para la mayoría de los judíos de la diáspora (aquellos que vivían fuera de Palestina) y para los prosélitos gentiles. El griego koiné era la lengua franca del Imperio Romano, y la LXX hizo que las Escrituras fueran accesibles a una audiencia mucho más amplia que la que podía leer el hebreo bíblico.

Cuando la iglesia cristiana primitiva comenzó su expansión, compuesta en gran parte por hablantes de griego, la Septuaginta fue la versión de las Escrituras que adoptaron de forma natural. Era el texto que se leía en las sinagogas helenísticas y el que los apóstoles, como Pablo, usaban en su predicación y escritos. Por tanto, el Nuevo Testamento no se escribió en un vacío, sino en un diálogo constante con la LXX, que sirvió como su principal fuente de autoridad y profecía.

Estructura del Análisis Intertextual

Para estudiar de manera efectiva los paralelos entre la LXX y el NT, es necesario seguir un método hermenéutico estructurado. El objetivo no es solo identificar una cita, sino comprender por qué se eligió esa versión textual y cómo funciona en su nuevo contexto neotestamentario. El proceso se puede desglosar en los siguientes pasos:

  1. Identificación de la Cita: El primer paso es localizar las citas del AT en el NT. Las Biblias de estudio modernas suelen indicar estas referencias en notas al pie o en los márgenes.
  2. Comparación Textual Triple: Se debe comparar el texto del NT con su fuente en el AT, considerando tres versiones: el Texto Masorético (TM) hebreo, la Septuaginta (LXX) griega y la cita tal como aparece en el NT griego. Esto revelará si el autor del NT sigue al TM, a la LXX, o si presenta una variante propia.
  3. Análisis del Contexto Original (AT): Es fundamental entender el significado del pasaje en su contexto histórico y literario original dentro del Antiguo Testamento. ¿Qué significaba para su audiencia inicial?
  4. Análisis del Contexto Nuevo (NT): A continuación, se debe analizar cómo se utiliza la cita en su nuevo contexto. ¿Qué punto está argumentando el autor del NT? ¿Cómo apoya la cita su argumento?
  5. Interpretación Cristológica/Eclesiológica: Frecuentemente, las citas del AT se reinterpretan a la luz de la persona y obra de Jesucristo. Se debe examinar cómo el autor del NT aplica un texto, que originalmente pudo referirse a Israel o a Yahvé, directamente a Jesús o a la Iglesia.

Exégesis de Paralelos Significativos

El impacto de la Septuaginta en el Nuevo Testamento se aprecia mejor a través de ejemplos concretos. Estos casos demuestran que la elección de la LXX no fue accidental, sino una decisión teológica deliberada por parte de los autores inspirados.

1. Isaías 7:14 en Mateo 1:23 – La Virgen Concebirá

Quizás el ejemplo más famoso es la profecía del nacimiento de Emanuel. Mateo cita Isaías para validar el nacimiento virginal de Jesús.

Al seguir la LXX, Mateo elimina cualquier ambigüedad y conecta directamente la profecía de Isaías con el milagro del nacimiento de Jesús de la virgen María. La hermenéutica de Mateo no altera el texto, sino que se apoya en una traducción preexistente y respetada que, bajo la guía del Espíritu Santo, contenía la especificidad necesaria para su argumento teológico.

2. Salmo 40:6-8 en Hebreos 10:5-7 – Un Cuerpo Preparado

El autor de Hebreos argumenta la superioridad del sacrificio de Cristo sobre los sacrificios de animales del antiguo pacto. Para ello, pone en boca de Cristo una cita del Salmo 40.

Esta elección es teológicamente monumental. La versión de la LXX encaja perfectamente en el argumento de Hebreos: la encarnación. Jesús vino en un cuerpo físico preparado por Dios precisamente para ofrecer el sacrificio definitivo que los sacrificios de animales no podían lograr. La lectura de la LXX permite al autor de Hebreos presentar una base profética para la encarnación, un pilar de la fe cristiana. Este es un caso claro donde la relación entre la Septuaginta y NT define la argumentación teológica.

Implicaciones Teológicas del Uso de la LXX

El uso preferencial de la Septuaginta por parte de los escritores del Nuevo Testamento tiene profundas implicaciones teológicas que modelan la doctrina cristiana fundamental.

Aplicaciones para el Estudio Bíblico

El conocimiento de la relación entre la LXX y el NT no es solo para eruditos. Tiene aplicaciones prácticas que pueden enriquecer el estudio bíblico de cualquier creyente:

  1. Presta atención a las notas al pie: Cuando leas el Nuevo Testamento, fíjate en las notas de tu Biblia de estudio que indican una cita del AT. A menudo, mencionarán si la cita sigue a la LXX.
  2. Usa herramientas comparativas: Considera utilizar una Biblia interlineal o recursos en línea que te permitan ver el texto hebreo, la LXX y el NT uno al lado del otro.
  3. Lee con humildad: Reconoce la complejidad de la transmisión textual y la soberanía de Dios al usar diferentes versiones para comunicar su Palabra infalible.
  4. Profundiza en el contexto: No te limites a leer la cita aislada. Lee los capítulos completos, tanto en el AT como en el NT, para comprender el flujo del argumento.
  5. Valora la continuidad bíblica: Este estudio refuerza la profunda unidad entre ambos testamentos, mostrando cómo el Nuevo está latente en el Antiguo y el Antiguo se revela en el Nuevo.

Preguntas Frecuentes

¿Por qué los autores del Nuevo Testamento citan la Septuaginta en lugar del hebreo?

Los autores del Nuevo Testamento utilizaron la Septuaginta (LXX) principalmente porque era la traducción griega más extendida y accesible en el mundo helenístico del primer siglo. La mayoría de sus lectores, tanto judíos de la diáspora como gentiles, no leían hebreo, por lo que la LXX era su 'Biblia'. Además, ciertas lecturas de la Septuaginta ofrecían matices teológicos que se alineaban mejor con su proclamación de Jesús como el Mesías.

¿Las diferencias entre la Septuaginta y el texto hebreo afectan la doctrina cristiana?

No afectan las doctrinas centrales de la fe cristiana. Si bien existen diferencias textuales, los teólogos y eruditos bíblicos reconocen que el Espíritu Santo inspiró a los autores del Nuevo Testamento en su uso específico de la Septuaginta. Estas variantes a menudo enriquecen la comprensión teológica, como en el caso de Isaías 7:14, donde la LXX aclara el concepto del nacimiento virginal. La coherencia doctrinal del canon bíblico en su conjunto permanece intacta.

¿Qué herramientas son útiles para estudiar las citas del AT en el NT?

Para un estudio serio, se recomiendan varias herramientas. Una Biblia de estudio con notas a pie de página que indiquen las citas del Antiguo Testamento es un buen punto de partida. Ediciones críticas como el Nestle-Aland para el NT griego (que marca las citas de la LXX) son fundamentales. También son muy útiles los interlineales inversos, léxicos de griego y hebreo, y comentarios exegéticos que se centren específicamente en el uso del Antiguo Testamento en el Nuevo.