Quién fue Booz
Booz es el protagonista masculino de uno de los relatos más logrados del Antiguo Testamento. Terrateniente respetado de Belén, hombre de recursos y de palabra, encarna en el libro de Rut las dos virtudes que el texto quiere ensalzar: la generosidad con el vulnerable y el cumplimiento escrupuloso de la ley. Su decisión de actuar como redentor de Rut, una viuda moabita sin posición ni futuro, cambia el destino de una familia y, según la genealogía bíblica, el de la propia monarquía de Israel.
Su importancia trasciende el relato. Booz es bisabuelo de David, lo que lo coloca en la línea que los evangelios continúan hasta Jesús. Y lo hace sin gestas militares ni hazañas políticas: su grandeza es la del hombre justo que asume una responsabilidad que la ley le permitía esquivar y que un pariente más cercano sí esquivó.
Contexto histórico
La historia transcurre “en los días en que gobernaban los jueces” (Rut 1:1), entre los siglos XII y XI a.C., una etapa sin monarquía ni poder central, marcada por la inestabilidad y los ciclos de crisis que describe el libro de los Jueces. La sociedad era rural, dependía de la agricultura y resultaba vulnerable a sequías y hambrunas; de hecho, una hambruna es la que había empujado a la familia de Noemí a emigrar a Moab.
La trama de Booz se apoya en dos instituciones legales de protección social. La primera es el espigueo: la ley permitía a pobres y forasteros recoger lo que quedaba tras la siega (Levítico 19:9-10), y es lo que practica Rut. La segunda es la figura del redentor o “goel”, combinada con la ley del levirato (Deuteronomio 25:5-10), que obligaba al pariente más cercano a casarse con la viuda sin hijos para dar continuidad al nombre del difunto. Booz se mueve con precisión dentro de ese marco jurídico.
Booz, el terrateniente de Belén
La presentación del personaje es deliberadamente favorable. “Tenía Noemí un pariente de su marido, hombre rico de la familia de Elimélec, el cual se llamaba Booz” (Rut 2:1). El término hebreo que lo describe sugiere a la vez riqueza, posición social y solvencia moral. Booz aparece como dueño de campos de cebada y trigo, con jornaleros a su cargo, y goza de autoridad reconocida entre los habitantes de Belén.
El primer rasgo que el relato destaca es su trato. Cuando llega a sus campos saluda a los segadores con una bendición —“Jehová sea con vosotros”— y ellos responden del mismo modo (Rut 2:4). El detalle, en apariencia menor, dibuja a un hombre que mantiene una relación cordial y respetuosa con quienes trabajan para él, lejos del señor distante o abusivo.
El encuentro con Rut en los campos
Rut llega a espigar a los campos de Booz por lo que el texto presenta como una casualidad providencial. Booz, al verla, pregunta por ella, y se entera de que es la moabita que ha vuelto con Noemí desde Moab y que ha decidido sostener a su suegra. Su respuesta es inmediata y generosa: le pide que no vaya a espigar a otro campo, la pone bajo la protección de sus criadas y ordena que nadie la moleste.
“No vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas” (Rut 2:8). Booz va más allá de la ley del espigueo: invita a Rut a comer con sus jornaleros y manda que dejen caer espigas a propósito para ella. Cuando ella le pregunta por qué tanta amabilidad con una extranjera, él responde reconociendo su lealtad: “Me ha sido declarado todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido” (Rut 2:11). La bondad de Booz responde a la bondad previa de Rut.
La escena de la era
Noemí, viendo la oportunidad, aconseja a Rut que se presente de noche en la era, donde Booz duerme junto al grano aventado. Rut sigue el plan con audacia: se acerca, se descubre los pies y espera. Cuando Booz despierta sobresaltado y pregunta quién es, Rut formula una petición que es a la vez declaración personal y fórmula jurídica: “Extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano” (Rut 3:9). Equivale a pedir matrimonio y redención.
La reacción de Booz es prudente y honorable. Lejos de aprovechar la situación, elogia a Rut —“has hecho mejor tu postrera bondad que la primera”— y se compromete a actuar como redentor, pero advierte que existe un pariente con derecho preferente al suyo (Rut 3:12). Antes del amanecer la despide con grano y discreción, cuidando la reputación de ambos. La escena, cargada de tensión, retrata a un hombre que somete el deseo a la legalidad y al respeto.
La transacción en la puerta de la ciudad
Booz resuelve el asunto a plena luz y con limpieza legal. Acude a la puerta de la ciudad —el lugar donde se reunían los ancianos para los asuntos jurídicos— y plantea el caso al pariente más cercano. Le ofrece primero la compra de la tierra de Elimélec; el pariente acepta. Pero cuando Booz añade que adquirir la tierra implica también casarse con Rut la moabita para “restaurar el nombre del difunto sobre su heredad” (Rut 4:5), el pariente renuncia: hacerlo comprometería su propia herencia.
La renuncia se sella con un gesto antiguo: el pariente se quita la sandalia y se la entrega a Booz, “porque en tiempos pasados había esta costumbre en Israel” (Rut 4:7). Queda libre el camino. Booz declara públicamente que toma a Rut por esposa, y los ancianos y el pueblo bendicen la unión comparándola con las matriarcas Raquel y Lea.
Descendencia y legado
Del matrimonio nace Obed. Las mujeres de Belén celebran que Noemí, que había vuelto “vacía” y amarga de Moab, recupera la vida a través de su nuera y del hijo nacido (Rut 4:14-15). El libro cierra con la clave de todo el relato: “Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David” (Rut 4:22). El gesto de un hombre justo en una aldea de Judá enlaza con el nacimiento del rey más importante de Israel.
Booz reaparece solo en las genealogías de Mateo y Lucas, donde figura como antepasado de Jesús. No se le atribuyen más relatos, pero su nombre quedó asociado a la idea de fuerza y firmeza, hasta el punto de que una de las columnas del Templo de Salomón llevó su nombre (1 Reyes 7:21).
Significado teológico
Booz encarna la integración de ley y misericordia. Cumple al detalle las normas sobre el redentor y el levirato, pero las aplica con un espíritu de generosidad que va más allá de la obligación estricta. Frente al pariente anónimo que renuncia por cálculo, Booz asume la responsabilidad aun cuando podía rehuirla, y lo hace con quien menos derechos tenía: una extranjera, viuda y pobre.
El relato funciona también como afirmación de la providencia discreta. Dios casi no actúa de forma directa en el libro de Rut; obra a través de gestos cotidianos, de una elección de campo, de una conversación en la puerta. Booz es el instrumento humano de esa providencia. Y al casarse con una moabita, introduce a una extranjera en la línea de David, anticipando la apertura universal que la tradición cristiana verá culminada en Jesús. En él, la fidelidad de un hombre ordinario cambia el rumbo de una historia mucho mayor que la suya.
Aplicación práctica
- La protección que da a Rut va más allá de lo que la ley exigía: la generosidad real supera el mínimo obligatorio.
- Su conducta en la era muestra respeto y dominio propio donde habría sido fácil el abuso.
- Asumir una responsabilidad que un pariente más cercano había esquivado revela el valor de no escurrir el bulto.
Versículos clave para meditar
Rut 2:8 “Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a espigar a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás junto a mis criadas.”
Rut 2:12 “Jehová recompense tu obra, y tu remuneración sea cumplida de parte de Jehová Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.”
Rut 3:11 “Ahora pues, no temas, hija mía; yo haré contigo lo que tú digas, pues toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.”
Rut 4:10 “Y que también tomo por mi mujer a Rut la moabita… para que el nombre del muerto no se borre de entre sus hermanos.”
Rut 4:22 “Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.”