Quién fue Mateo (Leví)
Mateo, también conocido como Leví, es uno de los doce apóstoles de Jesús y figura central en el Nuevo Testamento. Antes de su encuentro con Jesús, trabajaba como recaudador de impuestos en Cafarnaúm, una ocupación despreciada por la sociedad judía de la época. Su llamada y conversión ilustran el alcance universal del mensaje de Jesús, que no dudó en acoger a quienes eran considerados impuros o marginados. Tradicionalmente se le atribuye la autoría del Evangelio según Mateo, aunque este punto es discutido por la crítica moderna. La vida de Mateo es un testimonio de transformación personal y de apertura del cristianismo primitivo a todo tipo de personas, independientemente de su pasado o estatus social.
Contexto histórico
Mateo vivió en el siglo I d.C., en la provincia romana de Judea, bajo el dominio directo de Roma tras la deposición de la dinastía asmonea. La sociedad judía estaba marcada por tensiones políticas, económicas y religiosas. Los impuestos romanos eran una pesada carga para la población, y los publicanos, como Mateo, eran vistos con desprecio por colaborar con el poder extranjero y, a menudo, por prácticas corruptas.
Religiosamente, el judaísmo del período estaba fragmentado en diversos grupos: fariseos, saduceos, esenios y zelotes, cada uno con su propia visión sobre la ley, el templo y el futuro de Israel. En este contexto, la figura de Jesús emerge como un maestro itinerante que desafía las estructuras sociales y religiosas, proclamando la llegada del Reino de Dios.
La llamada de Mateo debe entenderse en este marco de exclusión y conflicto. Su inclusión entre los discípulos subraya la ruptura de barreras tradicionales y anticipa la expansión universal del mensaje cristiano. La presencia de Mateo en el círculo íntimo de Jesús es un signo de la nueva comunidad que se estaba gestando, abierta a todos los que respondieran a la invitación de seguirle.
Historia bíblica de Mateo (Leví)
La llamada de Mateo
El episodio más conocido de la vida de Mateo es su llamada por Jesús. Los evangelios sinópticos relatan que Jesús, al pasar por la aduana de Cafarnaúm, vio a Mateo (o Leví) sentado en el banco de los tributos públicos. Jesús le dijo: “Sígueme”, y Mateo, dejando todo, se levantó y le siguió (Mateo 9:9; Marcos 2:14; Lucas 5:27-28). Este gesto es significativo porque los publicanos eran considerados pecadores y traidores por sus compatriotas judíos, al servir al Imperio Romano y beneficiarse de la recaudación de impuestos.
La respuesta inmediata de Mateo, que abandona su lucrativo y seguro trabajo, es interpretada por los comentaristas como un acto de fe y conversión radical. El relato enfatiza la iniciativa de Jesús para acoger a los marginados y la capacidad de respuesta de quien se siente llamado.
El banquete con los publicanos y pecadores
Tras su llamada, Mateo organiza un banquete en su casa, al que asisten otros publicanos y personas consideradas pecadoras (Mateo 9:10; Marcos 2:15; Lucas 5:29). Los fariseos critican a Jesús por comer con ellos, a lo que él responde: “No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar justos, sino pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:31-32). Este episodio subraya la misión de Jesús de buscar y salvar a los excluidos, y la hospitalidad de Mateo como expresión de su nueva vida.
Mateo entre los doce apóstoles
Mateo es mencionado en las listas de los doce apóstoles en los evangelios y en Hechos de los Apóstoles (Mateo 10:3; Marcos 3:18; Lucas 6:15; Hechos 1:13). Su inclusión en el grupo apostólico pone de manifiesto la diversidad de los seguidores de Jesús, que provenían de distintos estratos sociales y profesiones. La tradición lo identifica con Leví, hijo de Alfeo, aunque algunos estudiosos han señalado que la identificación no es explícita en todos los textos.
La tradición sobre Mateo tras la resurrección
El Nuevo Testamento no proporciona detalles sobre la actividad posterior de Mateo tras la resurrección de Jesús. En Hechos 1:13 se le menciona entre los apóstoles reunidos en Jerusalén tras la ascensión. A partir del siglo II, surgen tradiciones que le atribuyen la evangelización de regiones como Etiopía, Persia o Partia, y en ocasiones se le considera mártir. Sin embargo, estas noticias proceden de fuentes extrabíblicas y carecen de confirmación histórica.
Mateo y la autoría del Evangelio
La tradición cristiana, desde el siglo II, atribuye a Mateo la redacción del primer evangelio, dirigido especialmente a una audiencia judeocristiana. El Evangelio según Mateo destaca por su estructura en cinco grandes discursos, su insistencia en el cumplimiento de las Escrituras y su énfasis en la figura de Jesús como nuevo Moisés. La crítica moderna discute si Mateo fue el autor directo o si el texto refleja una tradición vinculada a su enseñanza. No obstante, el evangelio que lleva su nombre ha sido fundamental en la formación doctrinal y litúrgica de las comunidades cristianas.
Debates y matices confesionales
Existen matices entre las diferentes confesiones cristianas respecto a la autoría y relevancia de Mateo. Mientras que la tradición católica y ortodoxa sostiene la autoría apostólica, muchos protestantes y estudiosos modernos consideran probable una autoría indirecta o comunitaria. El judaísmo, por su parte, no reconoce a Mateo como figura relevante fuera del Nuevo Testamento.
Significado teológico
Mateo (Leví) representa en la historia bíblica la apertura de la comunidad de Jesús a quienes estaban social y religiosamente excluidos. Su elección como apóstol desafía las categorías de pureza y pertenencia vigentes en el judaísmo del siglo I. Mateo, al ser publicano, simboliza la posibilidad de redención y transformación para todos, incluso para quienes la sociedad considera irrecuperables.
El evangelio que lleva su nombre refuerza la continuidad entre la tradición judía y la novedad cristiana, subrayando el cumplimiento de las profecías en la persona de Jesús. Mateo muestra a Jesús como el Mesías esperado, pero también como el maestro que enseña una justicia superior a la de los escribas y fariseos (Mateo 5–7). Su figura invita a superar prejuicios y a construir comunidades inclusivas.
Teológicamente, Mateo es ejemplo de la gratuidad de la llamada divina y de la respuesta generosa. Su historia ilustra la primacía de la misericordia sobre el legalismo y el valor del seguimiento radical. Además, su testimonio subraya la dimensión misionera de la Iglesia, llamada a anunciar el evangelio a todas las naciones.
Aplicación práctica
- La vida de Mateo anima a no juzgar a las personas por su pasado o profesión.
- Enseña que la conversión y el cambio son posibles para todos.
- Invita a responder con prontitud y generosidad a la llamada de Dios.
- Nos recuerda la importancia de la hospitalidad y la inclusión en la comunidad.
- Destaca el valor de la diversidad en la misión y vida cristiana.
Versículos clave para meditar
Mateo 9:9
”Y pasando Jesús de allí, vio a un hombre sentado al banco de los tributos públicos, llamado Mateo; y díjole: Sígueme. Y se levantó, y le siguió.”
Lucas 5:31-32
”Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos. No he venido a llamar justos, sino pecadores al arrepentimiento.”
Mateo 10:3
”Felipe y Bartolomé; Tomás, y Mateo el publicano; Jacobo hijo de Alfeo, y Lebeo, por sobrenombre Tadeo.”
Hechos 1:13
”Y entrados, subieron al aposento alto, donde moraban Pedro y Jacobo, Juan y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón Zelotes, y Judas hermano de Jacobo.”
Marcos 2:17
”Y oyéndolo Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos: no he venido a llamar justos, sino pecadores.”
Lucas 5:28
”Y dejándolo todo, se levantó y le siguió.”