Palabra bíblica · Hebreo
Adonai
Adonai es un título hebreo que significa 'Mi Señor' y se utiliza en la Biblia como sustituto reverente del nombre divino YHWH.
Forma original
אֲדֹנָי
Adonai
Strong
H136
En el AT
434×
También como
adonay · adoni
Definición rápida
Adonai es un título hebreo que significa «mi Señor» y se emplea en la Biblia hebrea como forma reverente de dirigirse a Dios. No es un nombre propio, sino un apelativo que reconoce su autoridad y soberanía. Su uso más característico es como sustituto oral del nombre impronunciable YHWH cuando se leen las Escrituras en la sinagoga.
Origen y etimología
Adonai (אֲדֹנָי) procede de la raíz hebrea ʼadon (אָדוֹן), «señor» o «amo», término que designa a quien ejerce dominio. La forma adonai añade un sufijo que tradicionalmente se interpreta como posesivo enfático («mi Señor», «Señor mío»), aunque su vocalización particular pasó a reservarse para Dios.
Conviene distinguir adoni (mi señor), aplicado a hombres con autoridad, de adonai, fijado para la divinidad. Los masoretas, copistas medievales que vocalizaron el texto consonántico, marcaron esta diferencia con puntuación. Al toparse con el tetragrámaton YHWH, colocaron sobre él las vocales de Adonai para recordar al lector que debía pronunciar este último; de esa combinación nació más tarde la lectura híbrida «Jehová».
En el Antiguo Testamento
En la Biblia hebrea Adonai aparece centenares de veces, casi siempre en contextos de oración, alabanza o súplica. Expresa el reconocimiento de la majestad de Dios por parte de quien se sabe pequeño ante él. En Génesis 18:27 Abraham intercede por Sodoma y se dirige a Dios con humildad: «He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza».
Moisés emplea el mismo título al resistirse a su misión: «¡Ay, Señor! yo no soy hombre de palabras» (Éxodo 4:10). En los libros proféticos es frecuente la fórmula combinada «Adonai YHWH», que une el señorío con el nombre personal de Dios y refuerza tanto su autoridad como su santidad, como en la visión inaugural de Isaías 6:1, donde el profeta ve «al Señor sentado sobre un trono alto y sublime».
En el Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento, escrito en griego, no usa Adonai sino su equivalente Kyrios, «Señor». La Septuaginta ya había traducido así tanto Adonai como el tetragrámaton, de modo que el término arrastraba una carga divina. Los autores cristianos aplican Kyrios a Dios Padre, pero también, de manera deliberada, a Jesucristo.
Esta transferencia es teológicamente significativa. Cuando Pablo afirma que toda lengua confesará «que Jesucristo es el Señor» (Filipenses 2:11), está atribuyendo a Cristo el título que el judaísmo reservaba a Dios. La confesión primitiva «Jesús es Señor» (Romanos 10:9) presupone esa continuidad entre el Adonai del Antiguo Testamento y el señorío de Cristo.
Significado teológico
Adonai condensa la idea de que Dios es soberano y de que la criatura le debe sumisión y obediencia. Reconocerle como Señor implica aceptar su gobierno sobre la vida entera, no solo su existencia.
En las distintas tradiciones hay matices reales. En el judaísmo, el uso de Adonai es ante todo una práctica de reverencia litúrgica: protege el nombre impronunciable y sostiene la conciencia de la trascendencia divina. En el cristianismo, la identificación de Kyrios con Jesús lleva el título a un terreno cristológico que el judaísmo no comparte: protestantes, católicos y ortodoxos coinciden en aplicar «Señor» a Cristo, aunque lo articulan dentro de la doctrina trinitaria, distinguiendo el señorío del Padre y del Hijo sin dividir la única divinidad.
Errores comunes
Un error frecuente es tratar Adonai como nombre propio de Dios; en rigor es un título, equivalente a «Señor», no el nombre personal, que es YHWH. Otro malentendido consiste en confundir Adonai con Elohim: ambos designan a Dios, pero el primero acentúa el señorío y el segundo el poder creador.
También se suele creer que «Jehová» es la pronunciación original del nombre divino, cuando en realidad es una lectura tardía surgida de superponer las vocales de Adonai a las consonantes YHWH. Por último, conviene no dar por hecho que Adonai y YHWH sean intercambiables en todos los pasajes: la fórmula «Adonai YHWH» de los profetas muestra que el texto los distingue y combina con intención.