Concepto teológico
Redención
Liberación mediante el pago de un rescate. En la Biblia, la obra por la cual Cristo libera a la humanidad del pecado y de la muerte.
Forma original
גְּאֻלָּה / ἀπολύτρωσις
geulah (hebreo) / apolytrosis (griego)
Strong
H1353 / G629
En el AT
130×
En el NT
20×
También como
redentor · redimir · redención divina
Definición rápida
La redención es la liberación de una persona o propiedad mediante el pago de un rescate. Aplicada a la teología cristiana, designa la obra por la cual Jesucristo paga con su sangre el precio del pecado para liberar a la humanidad de la esclavitud espiritual, la condenación eterna y la muerte. Es uno de los conceptos centrales del Nuevo Testamento para explicar la salvación.
Origen y etimología
La palabra «redención» llega al castellano desde el latín redemptio, sustantivo derivado del verbo redimere, compuesto por re- («de nuevo») + emere («comprar»). Su sentido literal es «volver a comprar», «rescatar», «pagar para recuperar lo perdido».
En la Biblia hebrea, el concepto se expresa principalmente con la raíz גאל (g-a-l), de la que derivan los términos go’el («redentor», pariente que rescata) y geulah («redención»). Aparece más de 130 veces en el Antiguo Testamento. La raíz secundaria פדה (p-d-h) significa «rescatar pagando un precio», especialmente para liberar al primogénito (Éxodo 13:13) o a un esclavo.
En el Nuevo Testamento griego, el término principal es ἀπολύτρωσις (apolytrosis), que aparece 10 veces y combina apo («desde») + lytroō («pagar el rescate»). Junto a él, exagorazō («comprar para sacar fuera», Gálatas 3:13) y lytron («rescate», Mateo 20:28).
Tanto en hebreo como en griego, la palabra implica siempre un precio: la redención nunca es gratuita para quien paga, aunque sí lo sea para quien recibe sus beneficios. Cristo paga; el creyente recibe.
La redención en el Antiguo Testamento
El rescate de propiedades y personas
La ley mosaica regula la redención de propiedades vendidas por necesidad: el pariente más cercano (go’el) tiene la obligación de comprarlas para devolverlas al patrimonio familiar (Levítico 25:25-28). También se redime al pariente caído en esclavitud por deudas (Levítico 25:47-49). El libro de Rut es un relato paradigmático: Booz actúa como go’el y rescata las tierras de Noemí casándose con Rut (Rut 4:1-10).
La redención del primogénito
Todo primogénito de Israel pertenecía a Dios desde el éxodo de Egipto (Éxodo 13:1-2). Los primogénitos varones humanos debían ser «redimidos» pagando cinco siclos al santuario (Números 18:16). María y José cumplen este rito con Jesús (Lucas 2:23-24).
La liberación de Egipto
El paradigma macro de redención en el AT es la salida de Egipto: Dios mismo se presenta como Redentor de su pueblo. «Os redimiré con brazo extendido» (Éxodo 6:6). De ahí en adelante, Israel canta a YHWH como «mi Redentor» (Salmos 19:14; 78:35; Isaías 41:14).
La redención escatológica anticipada
Los profetas, sobre todo Isaías, extienden la idea: habrá una redención futura, definitiva que liberará a Israel de todo enemigo y restaurará la creación. «Cantad alabanzas, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo, profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza, bosque y todo árbol que en él está, porque Jehová redimió a Jacob» (Isaías 44:23).
Y el clamor de Job, en medio del sufrimiento, anuncia ya la confianza neotestamentaria: «Yo sé que mi Redentor vive» (Job 19:25).
La redención en el Nuevo Testamento
Cristo como Redentor
El Nuevo Testamento aplica de lleno el lenguaje de la redención a Jesús. Él mismo se presenta como rescate: «el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos» (Mateo 20:28). Pablo desarrolla la idea: «en él tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia» (Efesios 1:7; cf. Colosenses 1:14).
El precio: la sangre de Cristo
A diferencia del rescate humano del AT (cinco siclos, una compra de tierra), el precio de la redención cósmica es la sangre del Hijo de Dios. Hebreos lo subraya: «no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención» (Hebreos 9:12). Pedro lo enfatiza con la misma lógica de compra-rescate: «No con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, fuisteis rescatados» (1 Pedro 1:18-19).
La justificación gratuita
Pablo combina redención con justificación: «justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús» (Romanos 3:24). Es gratuito para el creyente, pero no para Dios: él paga el precio en su Hijo.
La redención como liberación de la esclavitud
Gálatas 3:13 ofrece la imagen jurídica: «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición». Y Tito 2:14: «Cristo se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio».
Significado teológico
Las tres dimensiones temporales
La redención cristiana se vive en tres tiempos:
- Redención ya consumada (justificación): «en él tenemos redención por su sangre» (Efesios 1:7). Tiempo presente perfecto.
- Redención que se vive cada día (santificación): liberados del poder del pecado, los creyentes son llamados a vivir en libertad (Romanos 6).
- Redención escatológica (glorificación): «esperando la redención de nuestro cuerpo» (Romanos 8:23). La resurrección final completará la liberación de toda corrupción.
Diferencias entre tradiciones cristianas
- Iglesia Católica: la redención objetiva ocurrió en la cruz; subjetivamente se aplica al creyente mediante la fe, los sacramentos (especialmente el bautismo y la Eucaristía) y la cooperación con la gracia santificante.
- Tradiciones protestantes clásicas: enfatizan que la redención es plenamente lograda en la cruz y se recibe sola fide (solo por la fe). Las obras son fruto, no causa.
- Tradición reformada estricta (calvinismo): habla de «redención particular» o «expiación limitada»: Cristo murió eficazmente sólo por los elegidos. Otras corrientes protestantes (arminianas, wesleyanas) sostienen la redención universal disponible a todos.
- Iglesias ortodoxas: insertan la redención en la theosis (deificación): Cristo redime para que el hombre llegue a participar de la naturaleza divina.
A pesar de estas diferencias, todas las tradiciones cristianas confiesan que Cristo es el único Redentor y que su muerte en la cruz es la única causa eficiente de la liberación del pecado.
Aplicación práctica
Vivir como persona redimida implica tres cosas: gratitud (reconocer el precio pagado por nosotros), libertad (rechazar volver a la esclavitud del pecado) y esperanza (esperar la redención final de nuestro cuerpo y de toda la creación). Pablo lo resume así: «fuisteis comprados por precio; no os hagáis esclavos de los hombres» (1 Corintios 7:23).
Errores comunes
- Confundir redención con perdón. El perdón es la cancelación de la deuda; la redención es el pago de la misma. Cristo no perdona pasando por alto el pecado: paga el precio que el pecado exige.
- Pensar que la redención hace que las obras no importen. No es lo que enseña ningún Padre de la Iglesia ni reformador serio. La redención libera para vivir en santidad (Tito 2:14), no para vivir como antes.
- Espiritualizar todo y olvidar la dimensión cósmica. Pablo enseña en Romanos 8 que la redención también alcanza a la creación entera, que gime esperando ser liberada de la corrupción.
- Reducirla a una transacción comercial fría. La redención es legal-comercial en su mecanismo, pero su motor es el amor (Juan 3:16; Romanos 5:8).
Versículos clave para meditar
- Efesios 1:7 — «En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia».
- Romanos 3:23-24 — «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús».
- 1 Pedro 1:18-19 — «No con cosas corruptibles, como oro o plata, fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, sino con la sangre preciosa de Cristo».
- Job 19:25 — «Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo».
- Tito 2:14 — «Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras».
- Romanos 8:23 — «Nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo».
- Gálatas 3:13 — «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición».
- Lucas 1:68 — «Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a su pueblo».